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El año 2003 fue clave en la historia científica del astrónomo y Doctor en Física Ronald Mennickent: con un grupo de colegas descubrieron un nuevo fenómeno en un conjunto de estrellas de las Nubes de Magallanes. Les denominaron Estrellas Variables Doble Periódicas. Esta es una de sus inquietudes actuales. |
En la capital de la Región del Bío Bío, el estudio del Universo tiene un destacado espacio gracias al Departamento de Astronomía de la Universidad de Concepción. Uno de sus fundadores es Ronald Mennickent que, en 1994 pasó a formar parte del cuerpo de profesores de la casa de estudios penquista.
¿Qué anda buscando ahora en el Universo?
En estos momentos investigo las estrellas doblemente periódicas, un grupo de objetos que descubrimos en las Nubes de Magallanes en el año 2003 y que hoy estamos estudiando intensamente. Nuestra hipótesis de trabajo es que estas estrellas binarias interactuantes son motores de eyección de masa al medio interestelar, lo que hacen casi periódicamente.
De esta manera ellas enriquecen el medio interestelar, inyectando los elementos químicos que, con el tiempo, llegarán a formar nuevas estrellas. Nuestro estudio tendrá impacto en la comprensión de la evolución de estrellas binarias a través de procesos no conservativos, es decir de pérdida de masa y momento angular.
¿Cuál es su área de investigación?
Dentro de la evolución estelar, mi tema es el de estrellas variables, específicamente sistemas binarios interactuantes, estrellas cataclísmicas, estrellas Be y otros fascinantes objetos.
Durante mi investigación estudio las etapas de la vida de una estrella que la muestran como un objeto variable en su luz y propiedades. También investigo cómo dos estrellas se influencian mutuamente durante su evolución, debido, en parte, a su cercanía y a varios procesos de interacción como los vientos estelares, campos magnéticos, chorros de gas y discos de acreción.
“El motor de cualquier ciencia es la curiosidad humana”
Además de sus labores de docente e investigador, Mennickent trabaja en la divulgación científica y recientemente lanzó su libro “Estrellas que cambian su brillo en el tiempo”, que trata sobre las modificaciones en las llamadas estrellas variables.
Entonces ¿cómo podemos transmitir que es importante estudiar el Universo?
El motor de cualquier ciencia es la curiosidad humana. La inquietud que nos lleva a interrogarnos acerca de lo que existe, y que nos permitió salir de las cavernas y llegar hasta el mundo de hoy.
El estudio del Universo nos permite plantearnos, de manera seria, preguntas que antes permanecían en el terreno de la ciencia. Hoy los potentes telescopios y detectores astronómicos nos muestran nuevos mundos y pronto estaremos investigando acerca de la posibilidad de vida en planetas semejantes al nuestro.
¿Por qué cree que es importante divulgar la Ciencia y la Astronomía en particular?
Lo veo como parte de nuestra misión como científicos; el compartir nuestra visión profunda de la naturaleza de una manera didáctica, entretenida, lúdica y con lenguaje sencillo y cotidiano a la gente no especializada.
De esta manera contribuimos al desarrollo cultural de la sociedad, a plasmar en la gente un sentimiento de asombro, reverencia y respeto por la naturaleza, a que entiendan nuestro lugar en el cosmos.
La divulgación de la ciencia contribuye a desarrollar el pensamiento racional, que nos separa de los animales. El sistema pregunta-respuesta, el método científico, la apreciación crítica de la realidad son sólo algunos de los ejemplos en que la divulgación científica puede ayudar a un mejor pensar. En este sentido la ciencia y sus preguntas operan con funciones superiores de nuestro órgano más poderoso y misterioso, el cerebro.
¿Y cuáles son las preguntas que hoy se hacen quienes investigan el Cosmos?
Las grandes interrogantes tienen que ver con la existencia de materia oscura, que abunda en los espacios galácticos y la comprensión de la energía oscura, que permite la aceleración del Universo. Estos dos son a mi juicio los temas más candentes de la Astronomía moderna y de seguro el que los resuelva ganará un premio Nobel. Otro tema igualmente fascinante es el estudio de planetas extrasolares.
“La Astronomía chilena puede jugar en las ligas superiores”
Las condiciones para desarrollar la Astronomía en Chile son ventajosas, dice este astrónomo, señalando que es necesario formar investigadores, porque: “contamos con facilidades únicas a nivel mundial y el tiempo de telescopio accesible a los científicos y científicas que trabajan en nuestras universidades irá aumentando con el tiempo”.
Esta posibilidad de observar el cielo con herramientas de primer nivel, es una ventaja incalculable, agrega Mennickent, porque “es tecnología de punta, de millones de dólares y pocas ciencias tienen esa ventaja hoy en Chile, de jugar en las ligas superiores en términos de equipamiento científico y posibilidades de desarrollo”.
Pensando en esta necesidad ¿Qué características debe tener un niño o niña que quiera dedicarse a estudiar el Universo?
Es posible que los descubrimientos más trascendentes de la Astronomía de este siglo se lleven a cabo en Chile, y porqué no soñar que los realicen algunos de los niños y niñas chilenas que hoy se encuentran en edad escolar.
Debe ser una persona con facilidades matemáticas, con una mente lógica y con la capacidad de realizar estudios serios, responsables en el área de la matemática, física y Astronomía.
La Astronomía no es poesía, sino arduo trabajo mezclado, en algunos casos, con fascinación y asombro. Una persona con futuro de astrónomo debería ser sistemática, cuidadosa, creativa. Muchas de estas facetas se adquieren durante años de estudio y formación profesional.
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