Adelina Gutiérrez, maestra de varias generaciones, investigadora e impulsora de la astrofísica en Chile, protagonizó este verdadero hito en el ambiente académico nacional, sobre todo en una época donde las ciencias exactas aún no eran camino para mujeres.
Recordada por sus estudiantes, pionera en fotometría fotoeléctrica de estrellas australes, autora de manuales de estudio y aventurera, Adelina fue una mujer atípica para su tiempo, con un nivel de especialización que la puso de inmediato a la vanguardia de los científicos de aquellas décadas.
Apasionada por la enseñanza, se graduó en Pedagogía en Física ejerciendo en el Liceo Darío Salas y luego en la Universidad de Chile. Fue en esta casa de estudios donde, junto a Hugo Moreno y Claudio Anguita se transforma en uno de los pilares fundamentales para crear la Licenciatura en Astronomía, en 1965 y el Magíster de la misma disciplina en 1976.
Se aventuró a impulsar las nuevas tecnologías que, en ese entonces, llegaban a nuestro país. En 1951 comenzó a trabajar en el Observatorio Astronómico Nacional ubicado en Lo Espejo, en los actuales terrenos de la Escuela de Aviación de la Fuerza Aérea.
También en ese año se forma una dupla científica y humana que rendirá frutos durante más de 40 años. Adelina conoce al, también astrónomo, Hugo Moreno, con quien se casa y comparte desde las publicaciones hasta los esfuerzos por consolidar a nuestro país como lugar privilegiado, en el Hemisferio Sur, para los observatorios internacionales. Además, ambos fueron excelentes complementos en sus respectivas carreras, compartiendo la crianza de cuatro hijos y el cuidado de la casa, situación poco común en la época que les tocó vivir.
Adelina fue una mujer que siempre estuvo a la vanguardia y así fue reconocida por sus pares al integrarse a la Academia Chilena de Ciencias, en el año 1967 con el sillón número 12, la primera especialista en Astronomía que detentó este honor.
Hoy, cuando comenzamos a despedir el Año Internacional de la Astronomía se reconoce el protagonismo de Chile en el concierto mundial astronómico. Es, entonces, el momento justo para recordar y homenajear a la primera astrónoma nacional, pilar del desarrollo de la astrofísica actual, cuya capacidad y disciplina pudieron más que los prejuicios y limitaciones de la época.











